Te abrazaba, tus dedos se entrelazaban con los míos mientras que yo ignoraba la peli que estábamos viendo, embobado en tu sonrisa, disfrutando con tu risa.
Una tarde de esas que te encantaban: El sofá, una película y unas palomitas.
Parecía real, no cabía en mi de alegría, creo que llegué a pensar "Ha vuelto".
Cuando casi se me desencajaba la sonrisa de la cara un molesto pitido me empezó a zumbar el oído.
Era el despertador, eran las 7:30.
Se acabó el sueño, a volver a la rutina de cada día, a meterme bajo el chorro de agua fría.

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