Me quemas, como la chusta de polen apoyada en la ventana, me duele el pecho y lo peor es que no es de fumar, ojalá lo fuera.
Busco los cascos, pero hoy el MP3 esta sin batería, como su dueño, como mi vida.
El humo poco a poco se hace huésped de mi habitación denso y con olor a ruina, juego a buscarle sentido y formas, igual que busco la forma de salvarme aunque no se bien de que.
Quizás te escriba a ti o quizás ya solo sea pura costumbre soltar el humo y coger el bic. La tinta se me agolpa para no variar cada vez que quiero acentuar el "tú" de mis líneas pero las continúo y cada vez están más torcidas.
Miro los puntos finales sabiendo que se convertirán en puntos y aparte, como lo mío, rutina constante.
Recuerdo la chusta de la ventana, negra como mi pulmón, apuro las últimas caladas para anestesiarme el corazón.
Empieza a costar el respirar entre tanto sentimiento, pienso "Solo quiero ser feliz tío, solo eso".
Quiero ponerle punto final a esto, puede que a mi historia o solo a este texto.
Busco el tabaco y leo: "Fumar puede matar".
Con sonrisa dolorosa con el bic corregí al paquete.
Leyendo al final la pura verdad.
"Amar puede matar".

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