Ojos rojos después de una ducha fría, aunque creo que antes de entrar ya los tenía, que no es cosa del jabón.
Las líneas que suelo escribir siempre cuentan historias tras librillos de OCB.
Estas en cambio son líneas torcidas sin más.
Tengo los ojos irritados, el bonobus en negativo y la cartera vacía, ya no se cuanto me queda de esa china. No hay forma de escapar.
Unos rayos de sol atraviesan las rendijas de la persiana de mi cuarto, supongo que es hora de subirse la capucha y pillar los cascos.
Ando por la calle cantando las vivencias de otros, esperando ese cruce de miradas rollo película que me haga encontrarme con la pava de mi vida, pero que va. No va así la cosa.
Solo aparecen niños, putas y yonkis.
Y así se vive, día tras día.
¿Mi historia? Nadie la escribe.
Las únicas miradas que se cruzan por las venas de mis ojos son la puta nacional, mirando de reojo.
¿Amor? Sólo tengo uno, como siempre guardado en mi lado izquierdo.
Cigarro quemándome el labio, libreta abierta y bolígrafo en mano pienso:
"Mi historia...¿A quién le importa?".

'Esperando ese cruce de miradas rollo película que me haga encontrarme con la pava de mi vida.' Con frases como esa, pierdo las bragas. Digas lo que digas, ya sabes. Líneas grandes... de alguien enorme.
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