sábado, 23 de junio de 2012

¿Dónde esta el techo?


"Los desgraciados también podemos mirar las estrellas" Le dije al oído mientras ella se dedicaba a dibujarme corazones en el cuello con el dedo.

Todo esto se lo decía mirando el infinito del cielo, pero no caí en preguntarme donde estaba el techo.
Palabras pausadas entre las sábanas en ese momento mi cabeza no pensaba en lo demás.
"Regálame unas rimas" Me decía.
Nunca fui poeta, era más de petas me tocó improvisar, sus ojos se impacientaban así que la empecé a besar.
Cuando me quise dar cuenta mi cabeza pensaba entre sus piernas, mis ojos se quedaban fijos en el baile que me regalaban sus caderas y ella le regalaba sus gritos a las estrellas que nos miraban con envidia.


Todo terminó, mi lengua volvió a casa, sus piernas estaban débiles, todavía le temblaban.
"Es hora de que vuelva a casa" Le dije cogiendo los vaqueros de la silla.
Preguntó si volvería, pero para entonces yo ya no estaba en la habitación, me dijo un cariñoso "Hasta pronto" seguido de un dulce "Te quiero" ¿Su nombre?
No lo recuerdo.



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