domingo, 1 de julio de 2012

Habitación 410


Y abrió los ojos, se sentía dolorido y desorientado, no sabía donde estaba le dolía todo el cuerpo y se levantó buscando un espejo en aquella habitación para verse la cara.
Entonces una enfermera de simpática sonrisa le sorprendió por la espalda preguntándole como estaba.

- Bien, supongo. Respondió algo confuso.
En en su reflejo solo se veían cicatrices y costuras asomando por su cabeza.
Su mente empezó a regalarle imágenes sueltas.
Volaba alto, tan alto como dicen que llegas cuando estas enamorado, pero la suerte se cruzó en el camino y le quitó las alas sin preguntar.
Ahí comenzó su caída.

Mientras veía como su cuerpo se acercaba al suelo sin salvación posible por delante de sus ojos pasaron sus errores uno a uno, los "Te quiero" que se cayó y los "Lo siento" que nunca dijo a tiempo.
El suelo cada vez más y más cerca pero entonces la voz de la enfermera lo sacó de su viaje.
- ¿Desde dónde te has caído para terminar así?
- Desde el amor más grande que puedas imaginar. Respondió.
- ¿Por eso tanta marca?
- Las que más duelen están arañadas en el alma.

La enfermera salió de la habitación, dejándolo solo, buscando su propia calma.
Pero el chaval se fue, quería volver a lo más alto del amor, desde donde había caído, con muchas cicatrices pero sin gota de miedo el el cuerpo tenía claro que quería volver a subir ahí, volver a sentir, volver a enamorarse. Así que se fue, dejando solo el boli sobre el papel, dejando vacía la 410.



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