miércoles, 4 de julio de 2012

Sálvame


Uno a uno todos caímos en el vicio, ojalá fuera la droga pero no, estoy hablando del amor.
Eso si que engancha, eso si que es caro y si sale mal ni una clínica te salva, créeme.

Yo soy uno de ellos, uno más que cayó.

Mi historia como todas tiene un principio de cuento, pero se torció y acabó con un final de pesadilla de las que no te dejan dormir cuando acaban y te regalan ojeras.
La pregunta que me hago después de cada amanecer es siempre la misma ¿Qué puedo hacer?
No hay clínica, terapia o ayuda, en este juego solo paciencia.

Tardes perdidas en nuestros rincones, pero sin ti, líneas dedicadas a la sonrisa que ya no veo, la voz que ya no escucho y los ojos en los que ya no me reflejo.
Líneas en los que cada punto es un  "Te echo de menos".

La boca seca después de buscarte tras el humo del consumo, en el rojo de mis ojos el reflejo de tu pintalabios.

El boli pide tregua y el pecho grita basta, los ojos me pesan y las ilusiones se me acaban.
¿Mi corazón? Cogiendo polvo en el desván de mi vida.

Si lo quieres cógelo es tuyo, yo no le doy uso.


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