Uno a uno
todos caímos en el vicio, ojalá fuera la droga pero no, estoy hablando del
amor.
Eso si que
engancha, eso si que es caro y si sale mal ni una clínica te salva, créeme.
Yo soy uno de
ellos, uno más que cayó.
Mi historia como todas tiene un principio de cuento, pero se torció y acabó con un final de
pesadilla de las que no te dejan dormir cuando acaban y te regalan ojeras.
La pregunta
que me hago después de cada amanecer es siempre la misma ¿Qué puedo hacer?
No hay
clínica, terapia o ayuda, en este juego solo paciencia.
Tardes
perdidas en nuestros rincones, pero sin ti, líneas dedicadas a la sonrisa que
ya no veo, la voz que ya no escucho y los ojos en los que ya no me reflejo.
Líneas en los
que cada punto es un "Te echo de
menos".
La boca seca
después de buscarte tras el humo del consumo, en el rojo de mis ojos el reflejo
de tu pintalabios.
El boli pide
tregua y el pecho grita basta, los ojos me pesan y las ilusiones se me acaban.
¿Mi corazón?
Cogiendo polvo en el desván de mi vida.
Si lo quieres
cógelo es tuyo, yo no le doy uso.

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